Gaia
I. OBERTURA MDXX
Desde el principio de los tiempos, los ríos han sido las arterias que transportaban vida.Las montañas y la tierra fueron mi piel. Los bosques y la selva, mi pelaje.
Todo estaba en permanente armonía,, hasta que apareció el ser más cruel y caprichoso que jamás conoció este planeta: el hombre. Una forma de vida supuestamente inteligente, pero desperdiciada por la codicia, la violencia y la incultura.
Yo soy Gaia, la madre naturaleza y todo el mal que me hagas, te lo devolveré.
II. GAIA
7 de Enero de 2002. Atlanta, Georgia (EEUU)
Siempre quise que la angustia fuera agua, que todo el dolor que produce la falta de oxígeno en la alegría, en vez de convertirse en desesperanza, formara pequeñas gotas para así poder dar nombre y tamaño, a ese dolor que alicata las paredes del estómago cuando sabes que ya no hay marcha atrás. Siempre soñé que la alquimia de la esperanza transformara este miedo en gotas de sudor, que al resbalar por mi frente diluyera esta angustia que ya me ha ejecutado...
Y ahora que sé que mi final se acerca, quisiera que se evaporara este mal que tiene mi libertad secuestrada, que se evapora con el calor de un abrazo o con el aliento de un te quiero. Esa libertad que siempre me dió besos de usted y que nunca me prometió amor eterno.
La libertad es un estado pasajero del alma y todos morimos un poco cada día...
Mientras Alma Echegaray era ejecutada en la silla eléctrica, estos pensamientos quedaban impregandos en la sala, donde veinnte testigos y media docena de periodistas habían presenciado como una corriente de 2.000 voltios atravesaba su convulso cuerpo. Esta primera descarga deja al reo inconsciente, a continuación se le aplica otra descarga de 1.000 voltios con el fin de rematarle y mas tarde una tercera y última de 2.000 voltios por si existiera alguna duda de la efectividad de tan piadoso y magnánimo brazo de la justicia.
Existen numerosas pruebas de que a veces el reo no muere inmediatamente y que el electrocutado padece un intenso sufrimiento. Incluso hay personas más resistente a la electricidad que otras, bien porque su cuerpo genera una natural resistencia a la misma o bien por su continua exposición a ésta.
Cuando aquel torrente de electricidad recorrió por segunda vez el cuerpo de Alma, éste dejó de convulsionarse y un histérico silencio se adueñó de la sala, se había hecho justicia, el estado había asesinado a otra amenza para el modo de vida americano. ¡Alma Echegaray había dejado de existir!
A Joe Hamilton no le resultaban agradables las ejecuciones, pero pensaba que la sociedad debía de valerse de medios como éste para defenderse y conservar un cierto orden el país. El siempre fue partidario de las ejecuciones con inyección letal, por su limpieza, por su modernidad, pero quizás este aséptico sistema de elimación de criminales lo encontraba demasiado dulce y poco didáctico. Desde que era Gobernador de Georgia había abogado siempre por ejeciones rápidas y ejemplarizantes. El reo debía de sufrir como pago de sus crímenes y para escarmentar y advertir a futuros inquilinos, la vieja silla era lo menos malo que él conocía.
Mientras intentaba alejar de su mente los sucesos de las últimas cinco horas en las que tuvo que rechazar por dos veces consecutivas un indulto a esa condenada sudamericana y en las que tuvo que convencer a la prensa que personas de ese calibre no tenían cabida en un país libre, se sirvió una copa de su bourbon favorito y distraídamente encendió su ordenador situado en el despacho que se alojaba en el ala derecha de su mansión.
Debía poner al día su correo electrónico, antes de darse una reparadora ducha e intentar descansar. ¡Había sido un día de muerte!
De repente algo muy extraño comenzó a suceder. Todos los mensajes de entrada estaban borrándose al tiempo que uno nuevo comenzaba a surgir e la nada y a parpadear insistentemente, con una cadencia rítmica y enfermiza... Intrigado lo abrió y su sorpresa fue en aumento cuando vio que el remitente no era otro que Alma Echegaray. Era imposible, en el corredor de la muerte no existía la posibilidad de que ningún reo pudiera acceder a ningún ordenador y menos que se pudiera comunicar con el exterior. En ese mismo instante sus dedos dejaron de ejercer presión sobre el vaso de whisky que resbaló por la palma de la mano y terminó esetrellándose contra el teclado. El ruido que produjo el brusco choque del cristal lo despertó de su fría e irreversiblemente ordenada vida. ¡El e-mail accababa de ser enviado!
Rápidamente lo empezó a examinar y mientras sus ojos iban de palabra en palabra, su corazón comenzó a bombear de forma frenética. ¡No podía ser! ¡Era imposible! Pero... ¡si estás muerta! El e-amil decía así:
Estimado gobernador, si, no es una alucinación, es real, le estoy escribiendo desde más allá del dolor, allá donde su poder y sus leyes no tienen ningún efecto. Donde estoy, por fin, soy libre y mi cuerpo ha dejado de sufrir las torturas a las que me sometió usted. Y, aunque mi alma por fin está libre, yo no he encontrado todavía la paz,, no, mientras no consiga que usted y toda la humanidad que piensa como usted, entiendan que lo que acaban de hacer conmigo no es justica, es un crimen.
Antes de que termine esta noche, usted será juzgado, pero antes quiero que conozca usted una historia. Historia que se remonta al año 1500. Lea atentamente, y sírvase otra copa, le veo con la boca seca...
Hay veces que no sé,
si exprimir el sol
para sentir calor
y dudo que al nacer,
llegara a creer
que hoy fuera a morir.
Intento comprender
el por qué de esta decisión
si yo jamás odié
me intento aferrar al valor
pero no sé fingir
solo quiero vivir.
¿Dónde se vende algo de compasión?
para saciar mi soledad
¿Dónde trafican con sueños de amor?
pues quiero esta angustia drogar.
Recuerdo el día en que mi libertad
no tenía precio ni fin
en cambio hoy daba hasta la eternidad
por ver mañana el sol salir.
Me vengaré y todo mal que me hagas
yo te lo devolveré
el hombre nunca fue dueño de Gaia
es justamente al revés.
Oigo unos pasos, se quiebra mi voz
sé que vienen a por mí
y un sacerdote en nombre de Dios
pregunta: ¿Quieres confesión?
Confieso que amé y creía en un dios
de los pobres, justo y moral
confieso que en la silla en la que e de morir
mi alma renacerá.
Toda mi vida desfila ante mí
tantos sueños por cumplir
no tengas miedo, no llores por mí,
siempre etaré junto a tí.
Oigo los rezos, intento gritar,
me cubren para no mirar
a los ojos de una cruel humanidad
la muerte se excita, es el fin.
III.
LA CONQUISTA
¡Buenos días, aventura! Pedro de Alcázar susurró a la brisa marina mientras arriaban las velas. Era una soleada mañana del mes de febrero y por fin a sus veinte años ibaa conocer mundo y, por qué no, a hacerse con una pequeña fortuna.
Como otros tantos hombres, 508 para ser exactos, Pedro de Alcázar formaba parte de la empresa que Cortés había financiado con su propio dinero para ir en busca de títulos, de honor y de El Dorado.
Esta expedición la totalizaban doce buques, diez cañones de bronce, cuatro falconetes y pólvora, casi, suficiente, Trece de sus hombres eran mosqueteros equipados con buenos arcabuces. Además, se había hecho con los servicios de mas de una treintena de ballesteros. Dieciséis caballos era toda la fuerza animal de la que disponía este pequeño grupo de caza fortunas y aventureros españoles... Y a mi, Pedro de Alcázar, hijo de Simón de Alcázar e Isabel de Guzmán se me había concedido la distinción de alimentar a todas las bestias de la expedición, caballos incluidos.
En lso días que siguieron, rodeamos la costa sur de Cuba para aprovionarnos de más de armams y otros diversos enseres. Zarpamos desde Santiago de Cuba el 18 de febrero del año de nuestro señor 1519. Aquellas semanas las pasamos sin más compañía que el crujir de las maderas del barco y el sonido del fuerte viento que aparte de hinchar las velas del buque insignia, también inflaba y dirigía nuestros sueños de Gloria.
Por fin divisamos tierra, precisamente,, en el instante en que la noche bostezaba y el pálido sol de la mañana desayunaba con los primero olores del día. Ante nuestros ojos, una inmensidad de colores asomaron como surgidos de un cuento. Jamás había visto tal diversidad de aves y plantas, incluso la arena de aquella playa, parecía que hubiera sido tamizada por una mano sobrenatural. Hernán Cortés mandó que se engalanara toda la tripulación y ante los atónitos ojos de aquellos nativos, los españoles hicimos ostentación de todo nuestro poder y orgullo. El miedo de aquella gente, semidesnuda, era palpable, observaban a nuestros caballos con horror y espantados corrieron a refugiarse tierra adentro.

Mas tarde, supe que creían que caballo y jinete eran un solo ser y que nuestros navíos eran montañas flotantes. Estaban convencidos de nuestra divinidad, que éramos la encarnación de Quetzalcoatl, una deidad de mucho poder, la serpiente emplumada de las leyendas mexicanas adorada en todo el impero Azteca. Los mayas la conocen como kuculcan. En ambos casos, es el Dios del saber, que combina las fuerzas de la tierra y del cielo. Su consorte es Tonantzín, diosa de la tierra. Cuenta la profecía que Quetzalcoatl volverá al reino de los hombres en el año azteca que coincide con el 1519 de nuestro calendario romano.
No, no éramos deidades, sólo un grupo de insensatos guerreros ávidos de oro y aventuras. Y yo, Pedro de Alcázar, empezaba a ser consciente de las atrocidades que haríamos por conseguir lo que buscábamos. Torturaríamos, mataríamos, exclavizaríamos, todo por su tierra y bajo la insuficiente excusa de cristianizar a alguien que no lo necesitaba. Era la Orgía del Poder, el Banquete de los Cristianos, era... La Conquista.
El viento se despertó
levantando al dios del mar
mientras bostezaba el sol
el horizonte se desveló.
Desnudábanse con aire sensual
la costa y el litoral
dejando caer la niebla a sus pies
creí ver el jardín del Edén.
Y al pisar tierra firme vi llegar
a unas gentes que al ver
nuestros ropajes no sabían que hacer.
Hemos venido a cambiar
vuestros sueños por la fé
vuestro oro por tener
a un dios y un rey a quien seguir.
Guerra, muerte, destrucción...
nuestro himno ¡Qué valor!
al soldado y al señor
la conquista les excitó.
Y aunque nunca quise ser como él
pediré que nunca más
se conquiste a otro pueblo jamás.
Quiero pedir perdón
y conquistar tu corazón
quiero pedir perdón
en una batalla, las primeras bajas,
son la justicia y el amor.
Y a tí te hablo hoy
cuida y ama tu tradición
hoy quiero tu perdón
si tu tierra amas, no dejes por nada,
de cuidarla por favor.
IV. ALMA
Azaak, a sus 18 años, no alcanzaba a comprender que, mas allá de donde nace y muere el sol, existiera una raza tan poderosa como misteriosa. En la aldea corría el rumor de que hombres con la tez blanca como la harina y con vello por toda la cara, habían venido flotando en montañas y estaban cerca de su poblado, mostrando ropajes imposibles y blandiendo cuchillos que escupían fuego y muerte.
Para ser la menor de cinco hermanos, Azaak ya poseía una inmensa sabiduría y una gran responsabilidad. Desde pequeñita había desarrollado la capacidad de hablar con los árboles y de leer los mensajes que las nubes le mandaban. Se sentía en perfecta comunión con la naturaleza, a la que llamaba Hermana.
Aquella mañana, su corazón le había avisado que un peligro desconocido moraba entre los suyos. Más tarde, tuvo noticias de aquellos seres con dos cabezas y con patas de bestia, y de la intención de éstos de hacer prisioneras a toda hembra sana que estuviera en edad de procrear.
Y fue en ese instante, cuando la vi, en el que supe que no había conocido la belleza en su totalidad, hasta que sus ojos me taladraron con una dulce e inquisitiva mirada. Me encontraba frente a ella y, a mi lado, Jerónimo de Aguilar, naufrago español que arribó a la Costa Maya ocho años antes de la llegada de Cortés y que, además, hablabba la lengua de los nativos con cierta soltura y solvencia.
Junto a Aquilar y a mí, arremolinadas en torno a esa bella indígena, se encontraban ancianas emitiendo chillidos desgarradores y sollozando desconsoladamente. Poco a poco, me fui abriendo paso ante aquella multitud y pude ver cual era el motivo de tanto dolor y desconsuelo. Tumbada en un pequeño lecho de hojas verdes, yacía una criatura de no más de cuatro años. Sus pequeños ojos me miraron como intentando hablar, su tez morena y su largo cabello estaban empapados en sudor y su respiración había perdido toda cadencia natural. Cun un movimiento rápido, pero delicado. Azaak levantó su cabeza y apaciguó un tanto su agonía, dándole a beber agua de su propia mano.
- Diles mi nombre y que si en algo puedo servir, muy gustoso habré de hacerlo. Diles también, Aguilar, que no teman, que nada malo esperen de mí - comenté con humildad.
Jerónimo de Aguilar intercambió unas palabras con Azaak. Tras una breve pausa, que a mí me pareció una eternidad, Aguilar se incorporó y me dijo: - Se está muriendo, Pedro, tiene una grave dolencia, pero sus corazones no lloran por su marcha, sino porque nos han ordenado detenerles y la niña se quedará sin su canción del Ama-.
- ¿A qué te refieres?- pregunté.
- Ellos creen que debemos estar preparados para el último viaje, al igual que debemos estar preparados para la vida, y si no permitimos que estas gentes hagan su rito, el alma de esta niña vagará por las Tierras Tristes.
- ¿Y cuál es el rito?- volví a inquirir.
- Es una canción... - La canción del Alma-.
- Diles que la canten. Les dejaremos el tiempo que haga falta - concluí-.
Atrás en la quietud, que tiñe toda piel
con los tonos de un final
dejé al dolor volar, hacia mi libertad
me citó la eternidad.
Mi cuerpo se cansó
mi vida bostezó
pero mi mente sigue en pie
no es una cuenta atrás
es otro ciclo más
es un principio, no es el fin.
Mi alma hoy quiere volar
ser agua, ser brisa del mar
y ser la flor que en tu jardín
trepando llegue hasta tí.
Es tan duro saber
que en tu cuerpo también
hay fecha de caducidad
sé bien que e de librar
una batalla más
que mañana otra habrá.
me puso la salud
los cuernos con tu dios
y mi sentencia dictó
en mis tinieblas hay
una luz que al final
arrulla mi corazón.
Mi alma hoy quiere
ser agua, ser brisa del mar
y ser la flor que en tu jardín
trapando llegue hasta tí, hasta tí.
Mi alma hoy quiere volar
romper cadenas y soñar
y con tu voz oírte hablar
me llevo amor, me llevo paz.

V. A COSTA DEL SILENCIO
Pasaron muchas lunas y yo cada vez estaba mas impresionado del magnetismo de aquella singular mujer. Aún siendo cautiva de los españoles, no albergó nunca odio o rencor hacia nosotros, pero tampoco abrazó el cristianismo como hicieron otras. Ella no entendía el afán de Hernán Cortés por invadir y dominar a Tenochtitlan, capital del imperio Azteca. Azaak aseguraba que la tierra, las nubes y las montañas pertenecían a quién supiera vivir en comunión con ellas, no utilizarlas como plataforma de crecimiento personal, venganza o abuso. En las muchas noches que pasé, hechizado, escuchando preciosas historias que me contaba, emepecé a comprender lo que me quería enseñar.
- Vosotros - me dijo - utilizáis el mar para alimentaros y para viajar por él, pero jamás lo cuidáis. Y el mar como ser vivo que es, necesita amor y atenciones, al igual que el río o el árbol. Ayer escuché al viento y me advirtió que dentro de muchas lunas, cuando tengáis barcos que no necesiten al hermano viento para desplaarlos, el mar sufrirá una enfermedad de tal gravedad que si no lo remedia el hombre blanco, morirá de pena y de suciedad. Y la madre naturaleza os castigará por ello.
A las puertas de Tenochtitlan, mientras la luna iluminaba nuestras caras, Azaak alumbró mi alma contándome la profecía que según ella ocurriría en nuestra Galicia dentro de muchos años, muchos años...
El mar escupía un lamento
tan tenue que nadie lo oyó
era un dolor de tan adentro
que toda una costa murió.
Llora lamentos la nube que enfermó
y escribe espantos en la arena el dolor
arrulla el miedo a un delfín que bebió
de un agua negra, su suerte emigró.
Ven, quiero oir tu voz,
y si aún nos queda amor
impidamos que esto muera
ven, pues en tu interior
está la solución
de salvar lo bello que queda.
Donde se acomoda la usura
nacen la ambición y el poder
y éste germina en la tierra
que agonia por interés.
Y una gaviota cuentan que decidió
en acto suicida inmolarse en el sol
ríe desprecios un barco que encalló
y se desangra en su lecho la mar.
Hagamos una revolución
que nuestro líder sea el sol
y nuestro ejército
sean mariposas.
Por bandera otro amanecer
y por conquista comprender
que hay que cambiar
las espadas por rosas.
Mientras te quede aliento
ve a buscar con el viento
ayuda, pues apenas queda tiempo...
EL ÁRBOL DE LA NOCHE TRISTE Y como las patas del mentiroso y del ladrón son muy cortas, no pudimos ir muy lejos. Debido al poco sigilo que mantuvimos, los aztecas dieron la voz de alarma y al ver que cobardemente huíamos con sus riquezas, nos atacaron con la fuerza que da el defender tu raza y tu tierra. Los caballos se hundían en el agua, fruto de tanto sobrepeso y muchos de mis compañeros perecían ahogados por el mismo motivo. Fue una matanza. Cortés resultó herido y las bajas fueron cuantiosas. yo sufrí una herida de la cual nunca podré curarme, fue la heridda que recibió mi alma al ver en que me había convertido: ladrón y asesino cobarde. Azaak, también, había conseguido escapar con vida, pero muy a su pesar, pues seguía esclava de nosotros y creo que también de mi corazón... entre ella y yo había surgido algo más fuerte que el odio o la ambición, ¡el amor!. Me armé de valor y aprovechando que Cortés tomaba aliento al pie de un árbol, me decidí a hacerle saber mi punto de vista sobre aquella, tan poco honrosa, forma de proceder. Mi sorpresa fue descubrir a Hernán Cortés llorando ante ese árbol, fue una noche de tristeza, fue la noche triste... Hoy la soberbia hizo violar tu valor y la avaricia lamió tu deshonor cuanto duele sentir que uno está perdido que la amargura se folló a tu destino. Quítale la ropa interior al dolor desnúdate Cortés y dime ¿Qué ves? ¿Dime que ves? Se excita la venganza al ver la erección que te produce la idea de otra invasión creíste tener el mundo a tus pies y lloras tu derrota lamiéndote. Recuerda lo que aquí un día perdiste yo soy el Árbol de la Noche Triste. Sé que tu llanto servirá tarde o temprano para no esclavizar jamás al ser humano. Llora un quetzal y al tiempo rugen los ríos y el viento a un colibrí ordena ¡Vete a buscar! donde Gaia se esconde que ordene al horizonte Que eyacule un volcán. VII. LA ROSA DE LOS VIENTOS Hoy tengo el convencimiento de que hablé con el corazón, que todo cuanto dije a Cortés fue lo correcto y lo que tenía que hacer, pero en ese momento, una vez que mi boca dejó de soltar toda esa verborrea, y después de acusar a Cortés, el miedo me abrazó tan fuerte que incluso él decidió apiadarse de mí y no ahorcarme por traición. Evidentemente, fui arrestado y el juicio postergado hasta mi regreso a Cuba, donde se me trataría con deshonor y se me encarcelaría. Pero Cortés, a la vez, necesitaba hombres y yo, aunque contestón y, según él, cobarde, era útil para sus propositos. Se había propuesto volver a Tenochtitlan y conquistar el imperio Azteca de una santa vez. Como siempre, mi bella Azaak me dió consuelo y aseguró que en la vida hay que regirse por principios tan simples como estos... Si siembras una ilusión y la riegas con tu amor y el agua de la constancia brotará en ti una flor y su aroma y su calor te arroparán cuando algo vaya mal. Si siembras un ideal en la tierra de quizás y lo abonas con la envidia será difícil arrancar la maldad de tu alma si echó raiz. Y que mi luz te acompañe pues la vida es un jardín donde lo bueno y lo malo se confunden y es humano no siempre saber elegir. Y si te sientes perdido con tus ojos no has de ver hazlo con los de tu alma y encontrarás la calma tu rosa de los vientos seré. Si siembras una amistad con mimo plántala y abónala con paciencia pódala con la verdad y transplántala con fé pues necesita tiempo y crecer. Si te embriagas de pasión y no enfrías tu corazón tartamudearán tus sentidos y quizás hablará solo el calor y no la razón es sabio contar hasta diez.
En la noche del 30 de junio de 1520 y tras haber cohabitado con los Aztecas en Tenochtitlan, aprovechando la creencia de estos de nuestra procedencia divina. Hernán Cortés ordeno que abandonáramos la capital, ya que la paciencia de los aztecas y el apoyo del pueblo a Monctezuma, había llegado a su fin. Las órdenes eran claras, debíamos transportar todo el oro y tesoros que pudiéramos y en alianza con la oscuridad que nos proporcionaría la noche, huiríamos con la misma clandestinidad que un ladrón tiene al abandonar la escena del crimen. Yo mismo me vi empujando a la rapiña y a la ambición. Todos éramos presa de una mezcla de miedo y extraña borrachera de poder. Había quienes, incluso dejaban sus armas y cascos, para así poder trasladar más botín.
VIII. LA LEYENDA DE LA LLORONA
Entre las muchas mujeres que abrazaron el cristianismo, hubo una la cual era el blanco de las iras de Azaak. Su nombre, Malinche y su condición, amante de Cortés y traidora de su pueblo y de la naturaleza.
Aquella misma noche vi a Azaak discutir con ella acaloradamente y entre otras amanazas, Azaak le contó una leyenda que sobrevivía en el tiempo. Es según dijo Azaak, una historia que se cuenta en el México del futuro y habla de la Llorona...
IX. VAN A RODAR CABEZAS
Con 400 españoles y apoyados por los tlaxcaltecas, Cortés decidió el asedio a Tenochtilan y así, durante 80 días y 80 noches, los aztecas vieron como su resistencia disminuía a causa del hambre y de un arma con la que ningún bando contaba: los virus. En efecto, sin proponérselo, Cortés había traído enfermedades comunes en Europa que sin embargo resultaron mortales para los aztecas; una simple gripe diezmaba las fuerzas e incluso mataba a cientos de aztecas.
Miles de ellos perecieron, pero antes de que Tenochtitlan fuera finalmente conquistada, Azaak lanzó este grito de rabia e impotencia al ver destruida tanta belleza...
Si he de morir, será luchando
por ver crecer a mi pueblo aquí
y perderé en un suspiro
lo que en una vida tardé en construir.
Si he de vivir, no será mendigando
por mi cultura y por lo que creí
si he de caer, será al menos luchando
porque no secuestren mi libertad.
Si he de callar, lo haré dejando
que hable por mí, el viento de aquí
no quiero ver a mi pueblo adorando
a un Dios que no puede al Sol oir.
Si he de gritar mi odio irá levantando
tal tempestad que mi ira os helará
si he de matar no será asesinando
el hombre blanco lo hace,
no por sobrevivir.
Sé que llegará el día
en que llueva libertad
y que escrito en la luna
con la tinta de un clavel
se lea "vive en paz".
No dejes que la melancolía
de tu memoria sea el retrovisor
no dejes que una frontera consiga
determinar el país de una flor.
Beso el suelo y de rodillas
me despido de la mar
en otra vida volveré
hoy van a rodar cabezas
hoy van a rodar.
X. EL ATRAPASUEÑOS
- Debemos dirigirnos al sur - dijo Azaak -. Allí hay más nativos como yo, que necesitan de mi ayuda y yo preciso que seas testigo de toda injusticia que allí el hombre blanco está haciendo. Existe un imperio, el Inca, que pronto caerá a manos de compatriotas tuyos y debes verlo, luego regresar a tu mundo para contarlo.
¡Cuanta razón tenía Azaak! El éxito de Cortés no hizo sino animar a más europeos, que veían en el continente americano una salida a su pobreza y una posibilidad de ir amasando territorios y fortuna.
- Ahora duerme y pon esto en tu lecho. Azaak me entregó un extraño amuleto, que según ella venía de un pueblo al norte, muy al norte. Entre otras propiedades tenía la de capturar todos tus malos sueños y que jamás te hirieran.
- Su auténtico poder reside - me dijo - en que captura todos tus anhelos y si deseas algo en tu vida y sueñas cada día con ello, se cumple. Y ahora duerme, duerme y sueña con ser...
Dichoso es el que ve
que cielo y horizonte
condenados están
a tenerse que entender.
Juicioso es el que cree
que no existe partida
en la que no haya que
arriesgar para vencer.
La felicidad no consiste en todo tener
si no en saber sacar, lo bueno que te da
ve antes salir el sol
un águila o un halcón
que una legión de buhos en formación.
Yo te mostraré
que todo en esta vida
lo puedes tener
si en ti logras creer.
Y te enseñaré a vencer a tu enemigo
que no son los demás
eres tú, ¡¡eres tú!!
Hay que fracasar
y a veces fondo tocar
para ver la luz
y esta vida apreciar
la felicidad no consiste en todo tener
si no en saber sacar, lo bueno que te da.
Yo te cantaré una nana
y mi voz te arropará
y en tu sábana, mi aliento
las pesadillas se irán.
Y algún día se cumplirán
todos tus sueños se harán realidad
y mañana amanecerá
el atrapasueños yo soy.
Y algún día se cumplirán
atrapo sueños, enjaulo el dolor
y mañana amanecerá
el atrapasueños yo soy.
XI. SI TE VAS
Cuando el alma queda herida de soledad, es cuando aprendes que tener a alguien a quién amas, es un regalo que debes cuidar y mimar. Azaak nunca se recuperó de aquella matanza, los españoles le habíamos quitado su identidad, sus costumbre y, a cambio, ella sólo tenía mi amor.
Cuando aquella noche me dijo que la ayudara a huir, todos mis miedos y mis dudas desaparecieron. Amar a alguien es comprometerse, es pensar en tres: tú, yo y nosotros.
Había encontrado el amor y no lo quería dejar escapar. ¡Claro que la ayudaría!, incluso me iría con ella, pues si ella se va, yo volvería a encerrarme en vida.
Vengo de tanto perder
que tuve miedo a tener
algo por lo que abrir
mi alma y ponerla a tus pies.
Siento del viento celos,
por acariciar tu cara cada mañana
y quiero pegarme con él.
Y a pesar de todo
que deficil es
que no me duela estar sin ti
yo seré tu aire
tu serás la piel que cubra mi soledad
¡Quiero estar junto a tí!
Quiero dejar de morir en vida
tú me haces vivir
todo con lo que soñé
y nunca pude tener.
Quiero dormir en tus ojos
y al despertar
beber de tu boca
todavía de ti tengo sed.
Y a pesar de todo
que defícil es
que no me duela estar sin tí
yo seré tu aire
tú serás la piel que cubra mi soledad
¡Quiero estar junto a tí!
Si te vas
mi amor, si tú te vas
me volveré a encerrar en vida
y no saldré.
¿Dónde estás?
mi vida ¿Dónde estás?
pues necesito tu amor para vivir.
XII. LA VENGANZA DE GAIA
Todabía mantenía la miradda fija en el monitor de su ordenador, cuando Joe Hamilton terminó de leer la última línea. Él ya sabía la historia de los españoles, de Monctezuma y todo eso; además, ¿en qué me atañe todo esto a mí? - pensó -. Más bien, le parecía el típico relato anticolonizador que muchos activistas en Estados Unidos utilizan para luchar contra intereses comerciales norteamericanos en México. Era muy tarde y estaba agotado, alguien le había gastado una broma pesada y de muy mal gusto haciéndose pasar por esa infeliz a la que habían ejecutado. Terminó su copa y decidió dormir.
Tenía lal boca seca y no había conseguido descansar, encendió la luz que estaba en su mesita de noche, atestada de libros de derecho penal y de una biografía de Charlton Heston. Al iluminarse su cuarto, notó por el rabillo del ojo un fugaz movimiento. Giró súbitamente la cabeza y su expresión cambió de tal forma, que una risita ahogada se escapó de quién estaba a su lado. Intentó gritar, pero el miedo había paralizado todas sus funciones básicas, incluso respirar le parecía imposible. Sentada, en su cama, estaba Alma Echegaray, mirándolo fijamente y con cara burlona, se presentó.
- Buenas noches Gobernador, espero que el sueño haya sido reparador.
- ¿Quién eres? - acertó a pronunciar.
- Ya se lo dije, tenía algo importante que contarle. Esperaba que hubiera entendido mi historia, pero veo que no. Veo que no ha entendido nada. Yo soy Azaak, también soy Alma Echegaray. He tenido muchos nombres a través del tiempo, pero siempre he sido la misma: Gaia. Soy la madre naturaleza, la Pachamama, soy el sol, la luna, soy todo lo que hace que este planeta viva. Y si le conté esta historia, era simplemente para que viera que los verdaderos americanos no son ustedes, sino todos esos pueblos que fueron colonizados, y también para que comprendiera que ejecutar a algien va en contra de la Naturaleza... y ¡yo soy la Naturaleza!, y este tu juicio...
Se despertó bañado en sudor
y un frío interno, le estremeció
se hizo la luz y en su cama junto a él...
¡Vió a esa mujer!
Fue como aquel beso que no dió
como ese "Te Quiero" que negó
llegó la hora de echar cuentas y el lloró
tú representarás a todo ese horror
que enferma y mata el planeta
al condenarme
abortaste también tu perdón
yo soy el aire, la brisa y el mar
y el Amazonas que, herido...
sangra por vuestra ambición
yo soy parte de él.
Toda su vida ante él desfiló
vio su niñez, no se reconoció
su inocencia murió por su ambición
¡La asesinó!
Todo mal que me hagas, a ti te lo harás
pues la tiera es tu hogar
y al igual que amar, también sé castigar
la venganza de Gaia tendrás.
Aparecieron en su mansión
un ciervo ancianno y un halcón
un bosque quemado y un sauce llorón.
Esto un juicio y este el tribunal
que ha de condenar tu usura
el ozono es el fiscal y una ballena el juez
un río contaminado en pie
hace pasar al jurado
formado por la justicia, el amor
y algún pez.
Busca una nutria a su amor y ve
que la acaban de asesinar
ha muerto a golpes de sin razón
sólo querían su piel
y no entiende por qué, si ellos tienen piel
matan por otra tener
le intenta despertar, pues va a manecer
y han quedado en ver salir el sol.
Has de pagar y este tribunal
te condena a un árbol ser
y cuando tengas sed, sólo de beber
lluvia ácida tu tendrás
y la nutria lloró, pues vió que su amor
de nuevo tenía piel
y el sol se despertó y corrieron a ver
un nuevo amanecer...
¡¡Y EL MAR SONRIÓ!!
Cuentan que tras una tormenta ayer
el viento derribó a un árbol
y que su tronco, de casa sirvió a un castor.
Que el sol de la mañana y la brisa de la noche, no vuelva jamás a ser testigo de injusticias sobre cualquier pueblo o cultura. Que el canto de un pájaro, no sea un réquiem por el mar. Y que todo cuanto nos rodea, alimenta y da vida, sea merecedor de nuestro respeto y amor.
El espíritu de la tierra, Gaia, seguió guardando y cuidando al planeta del hombre. Pero eso es otra historia y en otro momento será contada...
Jesús María Hernández. Txus
MAGO DE ÖZ



Meneame
del.icio.us
Aunque ya ha pasado mucho tiempo y he visto morir muchas lunas y nacer otros tantos soles, aún recuerdo como si fuera ayer la noche en la que mi vida dió un giro tan grande, que ya nada fue igual desde entonces. Todavía vive arrinconado en los pliegues de mi memoria, el recuerdo de los extraños sucesos que tendrían lugar aquella noche en la que la magia y lo desconocido me abrieron las puertas a un mundo escondido entre lo real y lo omírico.



Las horas pasaban sin apenas darme cuenta. Fue entonces cuando me condujeron hacia un rincón de aquel mágico bosque. Lo llamaban El Rincón de los Sentidos. Me explicaron que en las aguas del estanque que allí dormitaba, toda la vida del que se asomara se proyectaba en el reflejo de sus aguas. Me invitaron a asomarme, ellos sólo me miraban.
Uno de esos seres aflojó una débil sonrisa. El calor de la noche pintaba olas de gotas sobre su piel. Se me acercó una joven que no tendría mas de 16 años. Me contó que jamás pudo abandonar durante toda su vida esa sensación de vivir sin libertad. Creció en el senno de una familia conservadora que jamás la entendió. Me habló de su prisión...




No hay peor decisión que la que no se toma. Esa frase martilleaba mi cabeza constantemente mientras la noche bostezaba los primero rayos de sol se desayunaban los últimos trozos de oscuridad que aún tintaban aquel encantado paraje.
